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domingo, 19 de mayo de 2013

París, Luna Roja (Blanca Álvarez) [Vol. I./ Reseña]

Dicen que aquellas personas que pierden alguno de sus sentidos, amplifican otros de forma natural para sobrevivir.

Georgia no es ciega, ni sorda o muda. Tampoco tiene algún problema físico que le impida moverse, pero su belleza es algo poco convencional: es mitad inglesa y vietnamita. Con los ojos rasgados y algo estrábicos; posee un cuerpo que recuerda más bien al de una niña. Aún así, bajo el cuidado de su madre, una adivina que se sirve de sus visiones para alimentarse en un barrio bohemio de París, y su amigo/guardián, de la tienda que regentan, ha logrado pulir sus encantos más escondidos, consiguiendo que más de la mitad de los hombres de Francia busquen su atención. Georgia tan sólo tiene 18 años...

Con el sentido de una Cleopatra moderna, enseguida cae en la tentación de poner a prueba al chico más guapo que ha visto en su vida.

Dámaso es un joven español de unos 20 años que ha huido de Madrid en busca de excitación y la novedad. Ahora vive con un antiguo amigo pintor que se ha vuelto rico y disfruta de los placeres de la vida. Dámaso sólo acepta chicas a su mismo nivel y, por supuesto, se ha prometido no caer en las redes de ninguna mujer, hasta que de repente Georgia hace una apuesta con él y todo, absolutamente todo, cambia a su alrededor...

Hasta aquí se cierra la trama, y nos sumergimos en la valoración de contenidos. París, luna roja es una historia sensual, que hace uso del erotismo en el sentido estético de la palabra, cayendo más en la poesía que en la designación sexual que se suele dar a la novela romántica para adultos de erótica. Asimismo, Blanca Álvarez se sirve de un vocabulario muy cuidado en la narración que da un toque parisino auténtico al mismo tiempo que vibrante. Otra de sus técnicas utilizadas a lo largo del libro, es el "no uso" de la división por capítulos, de modo que una vez comienzas a leer no encontrarás pausas. Deberá ser el mismo lector el que lo decida. En mi caso, me resultó algo incómodo, ya que leo por capítulos, pero puesto que es una cuestión de gustos, no creo que sea ningún problema para muchos. 

En cuanto al argumento, que gira entorno a la apuesta del principio entre los dos protagonistas, juega mucho y de forma efectiva con la psicología de los personajes, aun así, las últimas páginas terminan resultando algo evidentes. Si bien, he disfrutado bastante viendo como Georgia sometía a don perfecto y creído a distintas pruebas, devolviéndole los golpes que él mismo había infligido a otras chicas antes. Aunque al final hubiera preferido que se mantuviese cierto equilibrio, pero supongo que en el caso de Dámaso no hay otra forma de actuar para el sexo femenino... ¿Será cierto que hay personas tan masocas? (me encantó la escena de cuando éste entra a trabajar en un bar nocturno, donde los comensales están a oscuras y no pueden ver lo que está en su plato, igual que en la película de En la Boda de mi hermana).

Pasando a los personajes, lo que más me ha gustado es la fuerza e inteligencia de Georgia. Me ha atraído su dominio de la situación y su autocontrol. Es, sin lugar a dudas, uno de los protagonistas mejor trazados de París, Luna Roja, que guarda un encanto innato para cualquiera, sembrando la semilla de la intriga en cada uno de los lectores. Quizá el que menos me ha llamado la atención haya sido Dámaso. La combinación de ambos, en un ambiente tan bohemio y adulto ha hecho que muchas veces me planteara si esta historia hubiera encajado para un público de más edad, no por tabús (nada terrible para un lector de 16 años e incluso algún año menos. Vamos, ni por asomo), sino porque de alguna forma sentía que lo que estaba leyendo me transportaba a épocas pasadas y no a la actual. El porqué está en los diálogos y descripciones, que contienen pensamientos que, en muchas ocasiones, no se identifican con los adolescentes tal y como son ahora. A su favor, he de decir que tanto Georgia como Dámaso están justificados por sus circunstancias, pero para mí no es suficiente.

Así pues, ya os advierto que la sinopsis editorial no se identifica para nada con el estilo poético narrado, en su mayoría, a través del protagonista masculino (que se intercala con algunas pequeñas intervenciones de Georgia). 


París, Luna Roja no es una novela comercial al uso. Con una prosa culta e inteligente, donde la autora destaca con una pluma propia y saca punta a lo más recóndito de cada personaje, nos adentramos en una historia apta para todos los públicos, especialmente de adulto.


Enlaces de interés:




Agradecimientos a Destino (PLANETA)

6 comentarios:

  1. Genial reseña, compi. Tengo ganas de leer el libro aunque está claro que es más adulto de lo que pinta la sinopsis original.
    Por si te interesa, mañana es mi santo *guiño* *guiño* :P

    Besos

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  2. La verdad es que lo de "juvenil erótica" me rompió los esquemas cuando conocí este libro. La verdad es que no mentiré.. no lo tengo como prioridad, pero si dices que es una lectura de las de "plis plas" igual me animo :)

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  3. Menuda reseña!!
    parece chulo el libro y intentare leerlo pero con la lista que tengo...!!

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  4. Me gusta la portada, gracias, gracias por la reseña, ahora es seguro que la anotaré en mi lista de pendientes, y quizá haga una trampita para leerla antes.

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  5. Total acuerdo contigo, me sorprendió lo leído, no me lo esperaba. No tiene secuela?? :) Saludos

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  6. A mi este libro no me gustó nada, me pareció malísimo, para mi fue una pérdida de tiempo, lo siento pero es mi opinión, no me transmitió nada.

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