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miércoles, 10 de junio de 2009

GANADORES DE LOS CONCURSOS!!

Hola a todos!!
ENHORABUENA A LOS GANADORES DE PARTE DE TODO EL EQUIPO!!!
Y GRACIAS A TODOS POR PARTICIPAR!



AQUÍ ESTAN LOS GANADORES!!



LA BRUJA ENAMORADA:

-María José Pellicer i Tur

¿Por qué quieres este libro?

Lo más sencillo sería decir que soy una apasionada de la lectura y que me ha llamado mucho la atención, y que si por desgracia, no me toca seguro que me lo compro. Pero no, mi historia va más allá, desde muy pequeña he tenido una fijación muy especial por el tema de la magia, brujas.... y tengo una gran colección de brujas -cuanto más feas más me gustan-.
Hace ya casi 6 años conocí a un chico y me dijo que nunca antes había sentido nada parecido, que con una simple mirada lo había vuelto loco. Desde aquel dia me llama 'mi brujita preciosa' dice que lo tengo hechizado, yo bromeo con un congalte de una trinquete que llevo siempre puesto, le digo que si me lo quito el hechizo perdera su efecto... y que se desenamorará... Lo más bonito de toda este amor mágico es que después de casi dos años viviendo juntos y seis de relación en unos meses nos casamos.
Por eso quiero el libro creo que es parte de mi historia, es parte de mi vida, es parte de mi....


ENHORABUENA!!!



Ganador del concurso de PORTA COELI:

-Marta Sevilla Morillo



LA DECISIÓN



Irme o quedarme. Ver o ignorar. Vivir o morir. Debía decidir, y debía decidir ya. ¿O no era esa mi decisión? Estaba bastante confusa. No, realmente no era mi decisión. Yo elegiría si cruzar el portal, pero no tenía ni idea de lo que me esperaba tras esa extraña oquedad que se limitaba a mí. Si yo pasaba, se cerraría para todos los demas; si no pasaba, también. Aquella tarde llovía copiosamente, y el agua limitaba mi visión a apenas veinte metros. Empezó a granizar. Las bolitas de hielo golpeapan mi cuerpo, dejando pequeñas marcas por un segundo, y en el suelo, salpicando mi ropa de barro. Me encontraba definitivamente ante un gran dilema. Di unos pasos hacia el frente, notando cómo las piedrecitas se clavaban en mis pies desnudos. A medida que me acercaba, una extraña calidez recorría mis venas; un par de metros me separaban del portal ahora. No sabía ya ni en que pensar. Dejé mi mente en blanco por unos segundos, y me cerré al exterior; me limité a escuchar los latidos de mi desenfrenado corazón. Al principio, tímidos, después, más deshinibos: PUM. Cruzar.
PUM. No cruzar.
PUM. Cruzar.
PUM. No cruzar.
Un sólo segundo más de incertidumbre.
PUM- PUM. Crucé.

ENHORABUENA!!!


GANADOR DEL CONCURSO DE GHOSTGIRL, POR UN LIBRO EDICION BOLSILLO, TEMA RELATO

-Sandra Carabaño Plana



3 LÁGRIMAS INVISIBLES

Por Sandra Carabaño Plana (Sanny en el foro de Juvenil Romántica)

Había pasado un mes desde mi llegada a un pueblecito cerca de Santander, en Cantabria. Nos habíamos trasladado aquí desde Madrid en busca de tranquilidad, porque dos meses antes mi padre había sufrido un ataque al corazón y su vida había llegado a peligrar. Mis padres eligieron este sitio por ser un lugar tranquilo, lejano al bullicio de la ciudad y por sus bellos paisajes.
Ni a mí ni a mi hermana, Rebeca, nos gustó demasiado la idea. Nuestra vida estaba en la capital y sería duro un traslado de tantos kilómetros, pero por otro lado, el cambio mejoraría la salud de nuestro padre, así que hicimos las maletas sin rechistar.
Lo que peor llevaba era tener que trasladarme hasta Santander para ir al instituto. A pesar de que me entretenía observando el paisaje, se me hacía pesado el trayecto, sobre todo porque en Madrid, el instituto quedaba a cinco minutos de mi casa.
Era el primer día de clase después de las vacaciones de verano, después de perderme unas cuantas veces logré encontrar la clase. La gente era simpática pero a la vez me miraban como si no fuera humano. Mi timidez y el hecho de ser tan introvertido hacían que los demás se sintieran incómodos a mi alrededor. No era algo que yo hubiera planeado, simplemente ocurría en cada lugar al que iba.
Debido a mi timidez me alejé de los demás durante la hora de la comida. Estaba seguro de que no encajaría con ninguno de los grupos, aunque supuestamente hay gente para todo. Quizá debería intentarlo, me dije. Sí, lo haría, pero el próximo día. Así que me senté en un banco, solo, bajo el sol y saqué el sándwich que mi madre me había preparado.
Fue entonces cuando la vi.
Larga melena castaña, ondulada. Su piel era pálida, la más lívida que había visto nunca. Llevaba puesto un vestido negro, muy elegante para el lugar en el que estaba. Sus ojos desprendían una magia que me hipnotizaba. No podía dejar de mirar a la chica más guapa que había visto nunca.
De repente, su rostro se entristeció, y ella echó a correr. Pero yo no podía dejarla marchar, tenía que saber quién era. Sin darme apenas cuenta de mis movimientos la seguí. Era muy rápida, pero finalmente pude llegar al caserón en el que había entrado.
Era una casa antigua, imponente. Su exterior aparecía muy deteriorado, castigado por el tiempo. Subí los escalones que conducían a la puerta de entrada. Estaba dispuesto a adentrarme en ella.
- No entres. –ordenó una voz a mi espalda.
Me giré. Era ella. La chica a la que había seguido y visto entrar en el caserón se hallaba ahora detrás de mí, a una distancia prudente, mirándome con ese magnetismo que ya me había cautivado. Su piel parecía de porcelana bajo la luz del sol.
- ¿Quién eres? –pregunté, apenas en un susurro.
Ella entrecerró los ojos, mirándome. En ese momento pude sentir un escalofrío recorriendo todo mi cuerpo. De arriba abajo.
- Tú eres diferente. No eres como los demás.
¿Diferente? Sí, lo era, pero no me importaba que fuera ella quién me llamara así. Recorrí su cuerpo con la mirada, memorizando cada una de sus partes hasta… ¡un momento! ¿Dónde estaba su sombra?
- Márchate. –pronunciaron sus labios.
No. No quería hacerlo. Tenía que descubrir quién era ella y por qué estaba tan triste.
Ella gimoteó, pero de sus ojos no salieron lágrimas. No podía llorar.
Comencé a caminar hasta donde estaba. Con cada paso que avanzaba la veía más hermosa y enigmática. ¿Cómo iba a marcharme teniendo allí algo tan bello? Su rostro estaba apenas a dos centímetros del mío. Pude ver sus ojos brillar, de un azul turquesa muy intenso, suplicándome algo que yo no podía entender.
Alargué la mano para acariciar su mejilla, pero ella dio un paso atrás, cabizbaja. No entendía qué estaba ocurriendo, tal vez era mejor así.
- ¿Cómo te llamas? –pregunté.
Ella me miró de forma nostálgica. En ese momento tuve la impresión de que llevaba mucho tiempo buscándome, y yo a ella.
- Leonor. –pronunció su débil voz.
Quise preguntarle más cosas, pero en un simple parpadeo, Leonor había desaparecido.

Pasada la medianoche salí de mi casa sin que nadie se enterara. Tenía que volver a ver a Leonor y sabía que la encontraría en ese viejo caserón. Intenté encontrarlo, pero mis intentos no tuvieron ningún éxito. Cuando finalmente me di por vencido, logré visualizar una mansión a lo lejos. No era el caserón al que Leonor me había conducido, pero algo me decía que allí podría encontrarla. Era como si nuestras almas hubieran conectado.
Deambulé por los lujosos corredores de la mansión, abandonada hacía tiempo a juzgar por el polvo que cubría todo. Entré en lo que antaño había sido el salón de baile. Un órgano presidía la estancia, ocupando toda la pared con sus garras de metal en forma de tubos. Pero mi vista no consiguió captar otra cosa que no fuera Leonor, situada en el centro. Su cuerpo parecía brillar con luz propia en la oscuridad del salón. El turquesa de sus ojos resaltaba aún más.
- No deberías haber venido. Es peligroso.
- Necesitaba verte. Yo… te amo.
Leonor rió suavemente mientras se acercaba a uno de los grandes ventanales.
- No me conoces. No sabes quién soy yo –se volvió para mirarme–. Ni siquiera conoces mi edad.
- Sé que contigo me siento en paz, que no soporto verte triste y que quiero protegerte de todo mal. Quiero que seas feliz, Leonor.
Se acercó a mí con pasos suaves, casi parecía flotar. Me miró a los ojos e incluso alzó una mano para tocar mi cara, pero no lo hizo. En su lugar, agachó la cabeza y me contó su historia:
- Cuando tenía dieciséis años vivía con mis padres y mis dos hermanas. Yo era la más hermosa de las tres, pero también la más tímida y la que tenía más ganas de ser libre. Mis padres habían concertado mi boda con un rico marqués, así que me trajeron aquí y celebraron aquella boda. Nadie se molestó en preguntarme si yo era feliz, sólo les importaba el dinero y la clase social.
>> Aquel marqués era muy supersticioso, y en especial creía en una leyenda, según la cual el mismo Lucifer le concedería inmortalidad y riqueza a cambio de diez almas. Así, en la noche de bodas… -Leonor sollozó, siendo incapaz de derramar lágrimas.
Mi manó se posó sobre su cara, acariciándola, pero la traspasó, tal y como yo había sospechado que sucedería.
- No me importa que seas un fantasma. Yo te seguiré queriendo.
Noté cómo su alma se estremecía de dolor. Tal vez era lo más bonito que le habían dicho nunca y le dolía que fuera en aquellas circunstancias. Yo también sufrí al conocer su historia. El hecho de tener sus labios tan cerca y no poder rozarlos me quemaba por dentro.
- … Una vez terminó su trabajó fui por fin consciente de que no estaba sola. Otras almas que él había encerrado allí llegaron para consolarme. Éramos nueve espíritus prisioneros, a sus órdenes hasta que fuéramos entregados al diablo para sufrir un mar de torturas. El tiempo fue pasando y el marqués no pudo engañar a nadie más, siendo castigado por Lucifer. Su cuerpo se corrompió y su alma quedó al descubierto: una esencia demoníaca y negra como el carbón. A diferencia de nosotros, él no puede salir del caserón hasta que consiga la décima víctima para concluir el pacto que le hizo a Lucifer y que sigue vigente. Y hasta que él no vaya al infierno, no podremos ser almas libres.
Leonor miró a su alrededor, asustada, mientras negaba y me miraba.
- No les hagas caso. No intentes quemar el caserón. Te matará.
La miré confuso, pues solamente estábamos los dos. ¿Era posible que allí también estuvieran sus otros ocho compañeros de penitencia?
- Solo puedo verte a ti, Leonor. Para mí solo estamos tú y yo.
Ella pareció tranquilizarse. Atravesó su mano en la mía y me miró a los ojos, suplicante.
- Prométeme que no harás nada, que te mantendrás alejado del marqués y de mí y que serás feliz.
¿Cómo podría ser feliz lejos de ella? Llevaba amándola toda mi vida, posiblemente mi alma ya la amaba antes de nacer, y ahora que la había encontrado no podía abandonarla. Esperar que el marqués encontrara una décima víctima y ella sufriera los horrores del infierno durante toda la eternidad era horrible. No sería capaz de soportar algo así. No permitiría que volviera a llorar lágrimas invisibles.

Por la noche, salí de mi casa con extremo cuidado para que nadie se despertara. Mis padres no me dejarían desempeñar mi plan, pero yo tenía que hacerlo. Se lo debía a Leonor. Cuando todo aquello acabara, ella podría ser libre. Por fin podría descansar en paz, mientras, yo esperaría poder reunirme con ella algún día.
Compré la gasolina y una caja de cerillas, y me dirigí al viejo caserón. Se imponía osado en la oscuridad de la noche. Fuerte y diabólico. Una presencia maligna, mortal para la humanidad.
Subí los peldaños del porche y empujé la puerta. Para mi sorpresa estaba abierta. Ante mí se mostró un espacioso vestíbulo. Sus paredes estaban adornadas por jirones de papel de flores, que años atrás habían cosechado la envidia de los habitantes del pueblo. La luz de la luna entraba por un ventanuco de cristales rotos al final del pasillo, iluminando mi camino. Abrí todas las puertas en busca de una estancia lo suficientemente espaciosa para llevar a cabo mi cometido.
Por fin me paré ante una portada de madera dorada. Sobre su superficie tenía talladas cabezas de querubines de pelo rizado. La abrí sin más demora y entré en la amplia estancia, iluminada por la luz de la luna. Era un amplio salón, desprovisto de mobiliario, con grandes ventanales y suelo de madera. Me recordó al salón de baile de la mansión. Sin perder más tiempo esparcí la gasolina por todo aquel salón y encendí la cerilla. La pesadilla de Leonor llegaría a su fin en unas horas. Miré el crepitante arder de la llama, viva entre mis dedos, y la arrojé al suelo.
-¡No! –gritó una voz a mi lado.
Era Leonor. Pero no estaba sola, el resto de almas también estaban allí. Las puertas doradas del salón se cerraron con un sonoro golpe y una sensación de angustia recorrió mi cuerpo. El salón comenzó a arder, pero aquello no era lo peor. Por las ventanas, rotas por el tiempo, se colaba una sombra. Una neblina negra de ojos rojos. Era el marqués.
El fuego envolvía toda la estancia. Comencé a toser a causa del humo, demasiado dióxido de carbono para mi frágil cuerpo humano. Buscaba una salida.
La sombra se abalanzó sobre mí, pero la esquive. Oía los gritos de desesperación de Leonor, pero no era capaz de verla. Todo daba vueltas a mi alrededor.
La neblina negra envolvió mis pies y yo caí al suelo. El marqués se había movido y había dejado libres los ventanales. Ahora podría escapar. Me arrastré intentando zafarme de la sombra, pero era inútil. El incorpóreo cuerpo del marqués escalaba por mis piernas llegando ya hasta la cadera. Entonces, se detuvo. Sus ojos brillaron con más intensidad y rayos de luz salieron de su cuerpo. Sonreí a la vez que la sombra desaparecía. La pesadilla había terminado.
Me levanté y corrí hacia la ventana, pero las almas aún seguían allí. Me miraban, confusas y asustadas.
-Marchaos, sois libres.
Leonor tomó la iniciativa y atravesó la pared. Tras un momento de indecisión, el resto de las almas la siguieron, finalizando conmigo, que escapé por un hueco de la ventana que ya no tenía cristal.

Los primeros rayos de sol se posaron sobre mi piel. Junto a mí estaba Leonor. Permanecíamos tumbados bajo un árbol, observando el mar desde el monte.
-Debería volver a casa antes de que mis padres se alarmen.
Leonor me miró con una profunda tristeza y de sus ojos salieron un par de silenciosas lágrimas. Eran lágrimas de verdad. Verla llorar me partía el corazón, sobre todo ahora que ella era libre. Siguiendo mis instintos, acaricié su cara y la besé dulcemente. Pero… me separé de ella inmediatamente, confuso.
-Yo no podía tocarte, Leonor.
Sus ojos turquesas transmitieron una tristeza que encogió mi corazón.
-No sobreviviste al incendio.
Recapacité un momento. No recordaba haber muerto, pero ¿cómo iba a saber lo que se sentía al morir? Sonreí ante la atónita mirada de Leonor. Ella no entendía por qué me alegraba. De hecho, yo tampoco lo entendía. Había perdido mi vida ya no tenía nada, nada excepto a Leonor. A partir de entonces podríamos pasar toda la eternidad juntos, felices y con tiernas caricias.
-Leonor, no hay nada que me importe más en el mundo que tú, y ahora por fin podremos estar juntos.
Ella me miró desconfiada, pero a la vez una tímida sonrisa asomaba por sus labios.
-Te quiero. –le susurré.
Sin esperar respuesta volví a besarla, mientras el sol seguía iluminando un nuevo día. El primero de nuestra eternidad.


ENHORABUENA!!!!


GANADOR DEL CONCURSO GHOSTGIRL POESÍA DE PREMIO; Marcapáginas, chapas, pulsera...etc:




-Alicia Jorge Vicente.


Fantasma enamorado

Hoy me dirás al fin lo que sientes.
Aunque creo adivinarlo
Por la mirada que tienes.
Ya sabes: ausente y brillante,
Brillante y ausente.

Te dicen que ya no existo
Y que lo más que tienes
Es mi reflejo inconsciente.

Prefiero pensar sin embargo
Que mi sueño es el presente,
Y que tú me amas igual que yo
Amo la piel que te envuelve.

Ni viva ni muerta, amor,
Hasta saber lo que sientes.
Enamorada y eterna
Enamorada por siempre.


ENHORABUENA!!!

Bueno espero que hayáis disfrutado los relatos!!! Gracias a todos por participar, pues hemos tenido una gran participación en todos los concursos!!!


Agradecimientos a editoriales: Edebé, Siruela y Alfaguara.





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8 comentarios:

  1. Me han encantado absolutamente todos, muchísimas felicidades a las ganadores. Pero debo decir que me quedo con la poesía, me ha enamorado!!

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  2. Felicidades a los ganadores!!!Me han encantado todas, pero en especial la del relato de Ghostgirl.

    Felicidades!!!!!

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  3. Me ha gustado todo. Mis felicitaciones a los grandes artistaz@s que tenemos en este mundo.

    No dejéis de escribir.

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  4. Mis felicitaciones a los ganadores :)
    Estupendos todos ^_^

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  5. Me han encantado!!! Los dos. En realidad no sabría cual ha sido mejor...
    ¡¡¡Felicidades!!!

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  6. felicidades a todas!! me ha gustado mucho todo, de verdad, en especial el poema, me parece precioso ^_^
    besos!

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  7. Felicidades a todos, me han gustado mucho, pero el relato de Ghostgirl es precioso.
    Saludos desde La ventana de los sueños.

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  8. Gracias a todos ^_^ En especial a Elwen y Mariajo, me hace mucha ilusión que os haya gustado el poema, la verdad es que no tenía mucha esperanza puesta en él (el verso no es lo que mejor domino) Un saludo y gracias de nuevo.

    Alicia.

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"Todo hombre es tonto por lo menos 5 minutos al día; la sabiduría consiste en no rebasar el límite."

- Elbert Hubbard